ME MUDO...
El blog de futbol visceral cambia a la siguiente dirección http://futbolvisceral.blogspot.com/
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Hace algunos días leí una columna escrita por uno de los muchos paleros chivas que existen en Tv Azteca, Antonio Rosique. Hablaba sobre la diferencia entre un fracaso, como el de América, y perder, como las Chivas. Así es, dentro de su vocabulario, el ser “súper líder” del torneo y quedar fuera de la liguilla no califica como fracaso. No considera que se un fracaso que el que un equipo, al cual alabó a lo largo de diecisiete jornadas, al que le dedicó columna tras columna, al que le colocó el mote de invencible, haya quedado fuera en la primera fase de la liguilla. El “objetivisimo” Rosique le da un significado diferente al fracaso, da su propia definición, empero, fracaso significa un resultado adverso, significa suceso lastimoso, significa caída, y fue justamente eso, lo que le sucedió a las chivas. Así pues, su temprana eliminación de la liguilla, aunada a su prematura eliminación de la Copa Santander Libertadores, nos dan como resultado un rotundo fracaso para las “Super” Chivas. A diferencia de Rosique yo, un americanista a morir, aceptó y me avergüenza el último lugar del torneo, pero igual, me avergüenzo y me desilusiono cada que el equipo no queda campeón, porque para los equipos en verdad grandes, alrededor del mundo, el no quedar campeón es igual a fracasar, no a salir derrotados. Así que no busquemos las palabras para minimizar los malos resultados.
Por último, el que el América tenga una destacada actuación en la Libertadores, como lo está haciendo, no nos hace olvidarnos de mal torneo, pero al menos nos permite seguir soñando, esperanzados en que el equipo alcanzara la gloria, algo que desde hace más de una semana Chivas no sueña.
El verdadero fanático del América no sólo está con su equipo cuando gana. Da la cara aún cuando el equipo está en crisis. No obedece a la razón, sino a la pasión, porque en el fútbol como en el amor, la razón no tiene lugar.
El verdadero fanático del América no está al pendiente de lo que le ocurra a las Chivas, a los Pumas o al Cruz Azul, está al pendiente del equipo, y no importa cómo le vaya a los otros, solo importa el equipo. El verdadero fanático no se regocija de las derrotas de los demás, se regocija de sus victorias.
El verdadero fanático del América guarda esperanza aún en el momento de más tensión, porque sabe, que es justo ahí, cuando los equipos grandes dan la cara.
El verdadero fanático del América no se pone bolsas de papel en la cara, no enciende veladoras, no deja de ir al estadio. Al contrario se pone su camisa, se pinta los cachetes, toma su bandera y apoya hasta el final del partido.
El verdadero fanático del América demuestra su grandeza victoria tras victoria, pero aún lo más importante, el verdadero fan se nota y se hace presente en las derrotas.
Por ello, arriba Águilas, sin importar lo que pase.
Ni Messi, ni Eto, ni siquiera Henry y mucho menos el “sobrevalorado”, desde mi punto de vista, Bojan; pudieron salvar al Barcelona de lo que ha sido un mal año para los blaugranas. A catorce puntos de su Némesis el Real Madrid y a cuatro del Villareal, el Barcelona ocupa la tercera posición del torneo, y de seguir sin encontrar la victoria, a falta de tres encuentros, el equipo catalán pudiera ser alcanzado e inclusive superado por el Atlético de Madrid y por el Racing de Santander que se ubican en el cuarto y quinto lugar respectivamente. Lo cual sería, sin duda, una de las peores campañas que le recuerdo al equipo de Rafa Márquez.
Que lejos estamos del Barza espectacular, sí el de la magia de Ronhaldihno- que ni siquiera juega-, de las implacables definiciones de Eto- que ni por error anota-, del juego fácil de Deco- que falla pases irrisorios-, de las atinadas estrategias de Rijkaard- que hace cambios incomprensibles-. Que lejos estamos del Barza campeón. Hoy, a excepción de Lio Messi, Puyol e Iniesta, el Barcelona no es un equipo de respeto, y el Betis lo comprobó, no es ni una décima parte del equipo que llegó a ser años atrás. Si bien es cierto que llegó hasta las semifinales de la Champion, también lo es que su camino no fue el más difícil, primero el Celtic y luego el Schalke. Y en el momento de la verdad, un Manchester, que no jugó sus mejores partidos, lo derrotó sin mayor dificultad. Pues a pesar de que el Barcelona estuvo atacando los dos partidos no pudo meter ni un solo gol, es más no recuerdo una opción de verdadero peligro de los blaugranas en los 180 minutos de juego.
Creo que hoy, con la eliminación del equipo en la Champions y la penosa situación de la liga, todo apunta una reestructuración del equipo. El Barcelona ha caducado, y creo que el ciclo de varios jugadores y del entrenador ha terminado. La salida de Ronhaldinho parece más que inminente, se habla de la salida de los mexicanos Rafa Márquez y Dos Santos, así como la del camerunés Eto. Dicha reestructuración del Club será dolorosa, al menos para mí y para los que recuerdan con cariño la magia y las alegrías que el equipo nos dio los últimos años, pero también parece necesaria. Esperó, en verdad, que la próxima campaña estemos hablando de un Barza implacable, de un Barza con magia, de un Barza campeón, de un Barza, como el que alguna vez fue con Dinho, Eto y Messi.
No es una cuestión malinchista, tampoco obedece a la situación actual del equipo de mis amores, las águilas, porque siendo honestos, el América no será campeón de la justa internacional, y el que haya llegado hasta los octavos del torneo organizado por la CONMEBOL, e incluso si continúa su avance, no justifica ni hace menos la patética temporada de la que todo México ha sido testigo, no. Empero, como dije anteriormente, esto no se trata del América, ni del Atlas, ni de la temprana eliminación Chiva. Es simplemente cuestión de fútbol. Por años, hemos escuchado a las ladillas de la televisión, es decir a los comentaristas, hablar sobre hacia que torneo se deben decantar los equipos mexicanos que tienen la suerte de jugar más de una competición. La respuesta es simple, aunque las escasas neuronas de estos hombres del deporte no lo alcancen a comprender, por todos los torneos. Los equipos deben buscar ganar cualquier competición en la que se involucren, sino para qué competir. El hablar de que solo se le debe dar prioridad a uno, es una clara muestra de la mediocridad del balompié mexicano, pues todos hablan de que se debe crecer, del cambio de mentalidad, de ser más ambiciosos, etc. Pues bien, este tipo de competencias son el momento para hacerlo. No critico que un equipo no gane todos los torneos, pues siendo objetivos, son pocos los que llegan a lograrlo, sin embargo, tampoco concibo a un Real Madrid, a un Manchester, Barcelona, o inclusive un Boca o River sin la mentalidad de querer ganar todos los torneos, y eso es lo que en verdad vale la pena, la personalidad. Ahora bien, ¿Qué torneo es más importante para los clubes?, una vez más la respuesta es sencilla, el que de mayor trascendencia al equipo. Aunque no puedo comparar la Copa Libertadores con la Champions de la UEFA, si puedo decir, sin dudarlo, que la Libertadores es el torneo más importante de nuestro continente.
Para muestra algunos datos: después del excelente torneo de Cruz Azul, varios equipos pusieron el ojo en los jugadores nacionales, como fue el caso de Palencia, y ¿acaso no es eso lo que anhelamos los fanáticos del fútbol? Es decir, tener más y más jugadores mexicanos en el extranjero. Pero bueno, en la Copa Libertadores, que se celebra desde 1960, han jugado la máximas fugaras del fútbol internacional: Pelé, Maradona y Zico. Es la Copa que más prestigio les da a los equipos en el continente americano, y el caso del BOCA, RIVER, SANTOS de Brasil, entre otros lo avalan. Si bien es cierto, que la forma en que se clasifican los equipos mexicanos es una estupidez e injusticia, también lo es que la trascendencia que lograría un equipo mexicano que gane dicha competición supera por mucho, el título de un torneo tan escueto como el mexicano. En el que cualquiera, a pesar de sus malas campañas, puede quedar campeón y calificarse a las finales. Por ejemplo, el Pachuca cuando logró su campeonato viniendo del repechaje, o en el torneo actual, donde el líder Guadalajara puede irse, con más de 30 puntos, a la repesca, y el Atlas con menos de 20 también puede clasificarse. En cambio en la Copa Libertadores vemos que un error es suficiente para dejar fuera a cualquier equipo, las derrotas en casa se venden caras, ¿o no Chivas?
Para concluir pido congruencia, honestidad e inteligencia a aquellos que siguen diciendo que el torneo local es lo más importante, pues no lo es, al menos no, para los equipos que disputan la justa internacional y van en busca de la trascendencia. ¿o será más importante la Copa América que el Mundial de fútbol? Se que suena loco, estúpido e ilógico, pero así también suenan aquellos que aseguran que es más importante ganar un torneo que se puede lograr cada seis meses, sin ser un gran equipo, que uno en donde te juegas el orgullo contra los equipos más grandes del continente y en el que compites año con año.
A cuatro fechas de que termine el torneo de clausura 2008 en México me encuentro, como muchos americanistas, decepcionado del equipo. Si bien es cierto que aún tenemos alguna esperanza en la copa libertadores, seamos sensatos, el equipo en todo su conjunto ha sido un fracaso. Dicho fracaso no se debe únicamente a las patéticas fallas de Cervantes, Castro, Domínguez e Iñigo, tampoco al nulo entusiasmo mostrado por Villa, Núñez, Silva y Arguello, ni siquiera a las enormes fallas de Esqueda y Rodrigo López, mucho menos a la mala racha de Romano. El fracaso máximo es de la directiva y las razones son varias: dejaron ir al estandarte del equipo, al jugador que se entregaba partido a partido por las águilas, al Cuau; fortificaron la defensiva del equipo trayendo a un jugador que se la ha pasado lesionado, Domínguez, y le dieron la responsabilidad a un joven que, por Dios, me sorprende que haya llegado a primera división, Cervantes. El nuevo torneo suponía una limpia del plantel al mandar lejos a Duilio, Cuau, Rojas, pero por qué demonios dejaron a Villa y al Gringo Castro. Es patético verlos jugar a ambos, uno tiene fallas y fallas y el otro a perdido toda la confianza que tenía, no va al frente ni para mandar sus malos centros y no defiende. Sacaron a Castroman y prometieron mejores contrataciones, López sigue siendo una mierda y de Núñez que se puede decir. No es posible que el equipo depende de dos hombres, Ochoa y Cabañas, no es posible que se pierdan partidos como el de Veracruz, no es posible que el equipo sea el último de la liga. Eso no es América. América es orgullo, América es ambición, América es triunfo. América es el mejor club del fútbol mexicano. Hoy los aficionados estamos viviendo algo inusual, nos despertamos cada Lunes, para ver que la pesadilla sigue, seguimos siendo el último lugar de la Liga. Lo malo es que a diferencia de muchos chivas, los americanistas no somos villamelones, no. Apoyamos al equipo en las buenas y en las malas. Esperamos que reaccione, que vuela a llenarnos de satisfacciones como lo hizo cuando estaban el Cuau, Kleber y el Piojo. Hoy más que nunca los americanistas extrañamos el buen fútbol, extrañamos al equipo invensible, extrañamos al Cuau, pero lo que más extrañamos es el triunfo, algo que en una institución como ésta, jamás debe faltar.
Antes de despedirme les dejo un video que nos hará recordar los buenos tiempos.
Durante los últimos meses hemos sido testigos, en México, de un sin fin de luchas, encuentros y debates entre distintas partes de la sociedad. Emos vs la sociedad, americanistas vs chivas, PRD vs el congreso, PRD vs PRD, entre muchos otros. Todo ello con la finalidad de hacernos olvidar a la verdadera lacra de la sociedad mexicana, el verdadero cáncer del país, así es , cáncer del país. No son los emos, no. Ni siquiera el PRD, PAN o PRI; tampoco los apáticos jugadores del América (Núñez, López, Cervantes y los otros 18 pseudos futbolistas- a excepción de Cabañas y Ochoa); Mucho menos Emilio y su macro limosna; es más, tampoco Hugo Sánchez y su Sub23, no; lo que en verdad me encabrona son los comentaristas deportivos.
Sin importar de dónde vienen (televisa, tv azteca, espn o fox sports) ni en dónde están (televisa, tv azteca, espn o fox sports) todos son un asco. O alguien puede decirme algo a favor sobre el fraude de mi clasico.com que por un lado ofrece a dos chicas que nada o muy poco saben del fútbol y por el otro un asco de transmisión, lento lleno de píxeles, peor que los juegos del antiguo NES. Las narraciones del Perro Bermúdez, Pélaez y Lalo Trelles son un asco, el primero con sus estúpido apodos- y ponen a la gente a competir para premiar su estupidez-, el segundo, por Dios, comprueba aquello de que los cabezasos matan neuronas, y el tercero, es el peor de todos, pues se cree el gran analista, ya retirate mi buen. De allí puedo salvar únicamente a Alarcón. Sigamos pues con los aztecos, primero debo dedicar unas líneas a Antonio Rosique, que parece que en cada participación tiene un cohete en el cuQ?#$, por favor tranquilízate, no te vaya a dar un paro. Después tenemos a Martinoli y a su patrón Marín, cuyos esfuerzos para demostrarnos que sus dos neuronas aún piensan por sí solas son infructuosos, es decir, que par de periodistas más vendidos con su empresa, algo raro en el país. Después tenemos al Gisus o Jsus, que no se puede criticar porque no habla, y ni hablar de los aztecos Guadalajara, Carlos y Adán Vega, por Dios que no hay nada más sensato para poner en la televisión. Solo se salvan, a mi parecer, Medrano y Luís Omar Tapia.
Así pues si uno se harta de las televisoras nacionales, puede cambiar hacia ESPN o Fox Sports, pero o sorpresa, las mismas lacras que nos atormentaron durante años en los canales nacionales, ya están también en cable, me quiero volver chango, diría el buen Homero Simpson. Empecemos por hablar de ESPN. En su programa estelar fútbol picante cuenta con las acertadas participaciones de Rafa Puente, Ciro, Heriberto Murrieta e incluso Faitelson, que se sigue salvando por sus reportajes- los cuales siguen haciendo los aztecos de menor calidad claro-, de allí en fuera no tenemos a quién irle. Está el patético de José Ramón Fernández que frente a mis ojos a pasado a ser de un periodista objetivo a una basura que siempre habla de lo mismo, ya sabemos de tu pesar por televisa, el América y todo lo que tenga que ver con ello, pero por Dios ya cállate y habla de otras cosas o simplemente no hables y deja hablar a los demás en el programa Luego tenemos a un bigotón chaparro que ni su nombre recuerdo, pero Dios mío creo que no hace falta decir nada, solo verlo. Y el peor de todos, y casi de todos los comentaristas que he escuchado en mi vida. Carlos Albert, que persona tan más negativa, así es incluso más que yo en esté reportaje, nada le parece, de todo se queja parece niñita quinceañera y peor si habla de temas no deportivos. Estos tres demuestran lo necesaria que es un reestructuración, o cambio generacional entre los comentaristas y analistas mexicanos.
Por último tenemos Fox Sport, de allí podríamos pasar páginas y páginas criticando su programa Fútbol para todos, que es un suplicio siquiera pasar por el canal cuando éste está al aire, pero creo que sería darle demasiada importancia a un programa que estará al aire poco tiempo, espero. Lo peor de allí es Raúl Orvañanos, sin lugar a dudas el peor comentarista de México. Creía que nos habíamos librado de él y de sus comentarios y anécdotas estúpidas con su salida de Televisa, pero me bastó querer ver los juegos de la libertadores para darme cuenta que la mala hierva nunca muere. Es más prefiero ver TVC deportes que escuchar una más de sus reflexiones.
Así pues, hago uso de la libertad de expresión que nos permite la Constitución y aprovecho el Internet que nos permite expresar nuestras opiniónes sin tener una cámara o un micrófono a la mano.