Adiós Barcelona
Ni Messi, ni Eto, ni siquiera Henry y mucho menos el “sobrevalorado”, desde mi punto de vista, Bojan; pudieron salvar al Barcelona de lo que ha sido un mal año para los blaugranas. A catorce puntos de su Némesis el Real Madrid y a cuatro del Villareal, el Barcelona ocupa la tercera posición del torneo, y de seguir sin encontrar la victoria, a falta de tres encuentros, el equipo catalán pudiera ser alcanzado e inclusive superado por el Atlético de Madrid y por el Racing de Santander que se ubican en el cuarto y quinto lugar respectivamente. Lo cual sería, sin duda, una de las peores campañas que le recuerdo al equipo de Rafa Márquez.
Que lejos estamos del Barza espectacular, sí el de la magia de Ronhaldihno- que ni siquiera juega-, de las implacables definiciones de Eto- que ni por error anota-, del juego fácil de Deco- que falla pases irrisorios-, de las atinadas estrategias de Rijkaard- que hace cambios incomprensibles-. Que lejos estamos del Barza campeón. Hoy, a excepción de Lio Messi, Puyol e Iniesta, el Barcelona no es un equipo de respeto, y el Betis lo comprobó, no es ni una décima parte del equipo que llegó a ser años atrás. Si bien es cierto que llegó hasta las semifinales de la Champion, también lo es que su camino no fue el más difícil, primero el Celtic y luego el Schalke. Y en el momento de la verdad, un Manchester, que no jugó sus mejores partidos, lo derrotó sin mayor dificultad. Pues a pesar de que el Barcelona estuvo atacando los dos partidos no pudo meter ni un solo gol, es más no recuerdo una opción de verdadero peligro de los blaugranas en los 180 minutos de juego.
Creo que hoy, con la eliminación del equipo en la Champions y la penosa situación de la liga, todo apunta una reestructuración del equipo. El Barcelona ha caducado, y creo que el ciclo de varios jugadores y del entrenador ha terminado. La salida de Ronhaldinho parece más que inminente, se habla de la salida de los mexicanos Rafa Márquez y Dos Santos, así como la del camerunés Eto. Dicha reestructuración del Club será dolorosa, al menos para mí y para los que recuerdan con cariño la magia y las alegrías que el equipo nos dio los últimos años, pero también parece necesaria. Esperó, en verdad, que la próxima campaña estemos hablando de un Barza implacable, de un Barza con magia, de un Barza campeón, de un Barza, como el que alguna vez fue con Dinho, Eto y Messi.
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