Durante los últimos meses hemos sido testigos, en México, de un sin fin de luchas, encuentros y debates entre distintas partes de la sociedad. Emos vs la sociedad, americanistas vs chivas, PRD vs el congreso, PRD vs PRD, entre muchos otros. Todo ello con la finalidad de hacernos olvidar a la verdadera lacra de la sociedad mexicana, el verdadero cáncer del país, así es , cáncer del país. No son los emos, no. Ni siquiera el PRD, PAN o PRI; tampoco los apáticos jugadores del América (Núñez, López, Cervantes y los otros 18 pseudos futbolistas- a excepción de Cabañas y Ochoa); Mucho menos Emilio y su macro limosna; es más, tampoco Hugo Sánchez y su Sub23, no; lo que en verdad me encabrona son los comentaristas deportivos.
Sin importar de dónde vienen (televisa, tv azteca, espn o fox sports) ni en dónde están (televisa, tv azteca, espn o fox sports) todos son un asco. O alguien puede decirme algo a favor sobre el fraude de mi clasico.com que por un lado ofrece a dos chicas que nada o muy poco saben del fútbol y por el otro un asco de transmisión, lento lleno de píxeles, peor que los juegos del antiguo NES. Las narraciones del Perro Bermúdez, Pélaez y Lalo Trelles son un asco, el primero con sus estúpido apodos- y ponen a la gente a competir para premiar su estupidez-, el segundo, por Dios, comprueba aquello de que los cabezasos matan neuronas, y el tercero, es el peor de todos, pues se cree el gran analista, ya retirate mi buen. De allí puedo salvar únicamente a Alarcón. Sigamos pues con los aztecos, primero debo dedicar unas líneas a Antonio Rosique, que parece que en cada participación tiene un cohete en el cuQ?#$, por favor tranquilízate, no te vaya a dar un paro. Después tenemos a Martinoli y a su patrón Marín, cuyos esfuerzos para demostrarnos que sus dos neuronas aún piensan por sí solas son infructuosos, es decir, que par de periodistas más vendidos con su empresa, algo raro en el país. Después tenemos al Gisus o Jsus, que no se puede criticar porque no habla, y ni hablar de los aztecos Guadalajara, Carlos y Adán Vega, por Dios que no hay nada más sensato para poner en la televisión. Solo se salvan, a mi parecer, Medrano y Luís Omar Tapia.
Así pues si uno se harta de las televisoras nacionales, puede cambiar hacia ESPN o Fox Sports, pero o sorpresa, las mismas lacras que nos atormentaron durante años en los canales nacionales, ya están también en cable, me quiero volver chango, diría el buen Homero Simpson. Empecemos por hablar de ESPN. En su programa estelar fútbol picante cuenta con las acertadas participaciones de Rafa Puente, Ciro, Heriberto Murrieta e incluso Faitelson, que se sigue salvando por sus reportajes- los cuales siguen haciendo los aztecos de menor calidad claro-, de allí en fuera no tenemos a quién irle. Está el patético de José Ramón Fernández que frente a mis ojos a pasado a ser de un periodista objetivo a una basura que siempre habla de lo mismo, ya sabemos de tu pesar por televisa, el América y todo lo que tenga que ver con ello, pero por Dios ya cállate y habla de otras cosas o simplemente no hables y deja hablar a los demás en el programa Luego tenemos a un bigotón chaparro que ni su nombre recuerdo, pero Dios mío creo que no hace falta decir nada, solo verlo. Y el peor de todos, y casi de todos los comentaristas que he escuchado en mi vida. Carlos Albert, que persona tan más negativa, así es incluso más que yo en esté reportaje, nada le parece, de todo se queja parece niñita quinceañera y peor si habla de temas no deportivos. Estos tres demuestran lo necesaria que es un reestructuración, o cambio generacional entre los comentaristas y analistas mexicanos.
Por último tenemos Fox Sport, de allí podríamos pasar páginas y páginas criticando su programa Fútbol para todos, que es un suplicio siquiera pasar por el canal cuando éste está al aire, pero creo que sería darle demasiada importancia a un programa que estará al aire poco tiempo, espero. Lo peor de allí es Raúl Orvañanos, sin lugar a dudas el peor comentarista de México. Creía que nos habíamos librado de él y de sus comentarios y anécdotas estúpidas con su salida de Televisa, pero me bastó querer ver los juegos de la libertadores para darme cuenta que la mala hierva nunca muere. Es más prefiero ver TVC deportes que escuchar una más de sus reflexiones.
Así pues, hago uso de la libertad de expresión que nos permite la Constitución y aprovecho el Internet que nos permite expresar nuestras opiniónes sin tener una cámara o un micrófono a la mano.